ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

miércoles, 2 de agosto de 2017

El Monumento a los Caídos de la Vega Baja, en Aguamarga







 NOTA TOMADA del blog de la Comisión Cívica de la Recupderación de la Memoria Histórica.

El Monumento a los Caídos de la Vega Baja es, también, otra obra criticada y polémica. Recuerda la “gesta” de un grupo de falangistas de la Vega Baja que acudieron, el 19 de julio de 1936, a liberar a José Antonio Primo de Rivera [fundador de la Falange, que fui fusilado el 20 de noviembre en la cárcel de Alicante por el comité de Orden Público local ordenó la ejecución de la sentencia para la mañana del día 20, bajo el mando del gobenador civil Francisco Valdes Casas, ejecución que no agradó al presidente el gobinero republicano Francisco Larco Caballero, por no contar con su autorización], pensando que Alicante se había sublevado. El grupo, capitaneado por José María Maciá, fue interceptado por la Guardia de Asalto [republicanos] en la zona conocida como los Doce Puentes. Los que no murieron en la refriega fueron juzgados, y 52 de ellos fusilados el 12 de septiembre de ese mismo año [¿fue un juicio con garantías, con abogados defensores o un juicio sumarísimo?].
En un principio, el monumento iba a instalarse en el lugar exacto de la refriega –el denominado Puente de Hierro– pero al estar comprados los terrenos por el Estado para levantar la Fábrica del Aluminio [Inespal] tuvo que trasladarse a su actual emplazamiento [Aguamarga]. El cambio de ubicación provocó en su día no pocos conflictos entre el Ayuntamiento de Alicante y la Dirección Provincial de FET y de las JONS.

Según la Guía de Arquitectura de la Provincia de Alicante, el Monumento a los Caídos de la Vega Baja fue proyectado y construido entre 1941 y 1944 por el arquitecto Miguel López y por el escultor Daniel Bañuls, [autor del monumento de la Plaza de los Luceros] dos referentes de la escultura y la arquitectura alicantina. El monumento, constituido por un grupo escultórico de hormigón y piedra arenisca de 8,5 x 13 x 7,80 m., está integrado por cinco prismas y una escultura alegórica sobre una estructura a la que se accede mediante dos escalinatas situadas en los extremos del conjunto. La figura escultórica representa un joven atlético semidesnudo que sujeta una espada con su mano izquierda, mientras que con la derecha sustenta a la altura del pecho una figura alegórica [de un ángel]. Más allá del simbolismo de los cinco prismas que hacen referencia a las cinco flechas, las formas se reducen a volúmenes geométricos simples como prismas cuadrangulares. Se juega con la alternancia de huecos y macizos, siendo la única referencia clásica el yugo y el haz, que al estilo del escudo de los Reyes Católicos flanquean la placa con la dedicatoria del monumento.

El conjunto está a caballo entre la arquitectura y la escultura, y se levantó con el objetivo de conmemorar la “hazaña” de los que posteriormente se consideraron “héroes rebeldes” contra la República. Globalmente se concibe como una explanada para reuniones, exaltaciones y conmemoraciones fascistas. El trabajo de estos dos profesionales compartía la unidad de criterio por el filtro de la abstracción (5 prismas = 5 flechas falangistas) y la carga simbólica de las composiciones simétricas. El conjunto se eleva en el lugar donde fueron abatidos los jóvenes, formando un altar o tribuna, con una plataforma delante, en la cima de una loma que mira sobra la bahía de Alicante.
Se dice que parte de las piedras utilizadas para esta obra las empleó, en 1907, Vicente Bañuls, el padre de Daniel, para la construcción de una obra radicalmente opuesta en su forma y significado, cual fue el desaparecido Monumento a los Mártires de la Libertad. [Esta afirmación no esta demostrada].
 De hecho, Bañuls hijo dijo de su obra aquello de que “Yo también tuve que claudicar y lo hice con honestidad, pues el Monumento a los Caídos de la Vega Baja lo hice sin la pretensión política de ensalzar ideas ajenas a mi concepto de lo que debe ser ARTE. Por eso elegí una figura heroica, en donde la plástica pura se impusiera a cualquier dogmatización“. También en este caso, tras años de abandono y deterioro, en 2009, se procedió a su restauración eliminando la simbología falangista y dedicando el memorial a todos los caídos.
Tales variopintos avatares ejemplifican una realidad incontrovertiblemente tozuda: la concomitancia de los valores artístico/histórico/estéticos con los ideológicos. Esa es la trampa que debería desmontarse. Una cosa es el valor estético, argumentable científicamente, y otra el ideológico, que responde a intencionalidades determinadas y que debe explicarse sin ambages. El valor artístico de la Cruz de los Caídos –más próxima formalmente a la estética republicana que a la fascista, por mor del gusto/voluntad del artista– puede resultar poco discutible, pero ello no resta un ápice de ilegitimidad a la intencionalidad que motivó su erección: “el inequívoco homenaje a los caídos por Dios y por España”; y a nadie más. Ese es el nudo gordiano que, inexcusablemente, debe ser   explicado con diáfana claridad. Proteger es no derribar, como lo es rehabilitar, mejorar, preservar…, obviamente, en función de las prioridades e intereses de quienes tienen el legítimo deber de hacerlo y de las disponibilidades presupuestarias existentes. En nuestra opinión, por encima de esas voluntades y de los recursos disponibles está el cumplimiento de las leyes, comunitarias, estatales y autonómicas, de las que regulan el patrimonio, el territorio y el paisaje o la memoria histórica. Debemos recordar muy especialmente que la Ley de la Memoria Histórica, en su artículo 15 explicita inequívocamente que:
 Símbolos y monumentos públicos.
  1. Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.
  2. Lo previsto en el apartado anterior no será de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley.
  3. El Gobierno colaborará con las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales en la elaboración de un catálogo de vestigios relativos a la Guerra Civil y la Dictadura a los efectos previstos en el apartado anterior.
  4. Las Administraciones públicas podrán retirar subvenciones o ayudas a los propietarios privados que no actúen del modo previsto en el apartado 1 de este artículo.
En consecuencia, a la vista de la controversia surgida en Alicante respecto a los dos vestigios referenciados, expresamos nuestra:
PROPUESTA, que no es otra que:
  1. Los técnicos certifiquen individual y motivadamente que esas obras que se pretende incluir en el Catálogo poseen incuestionables valores plásticos y arquitectónicos, protegidos por la ley, que las habilitan para ello, haciéndolas equiparables a los demás elementos que lo integran.
  2. Dada la singularidad de tales obras, deben proveerse los recursos necesarios para asegurar su correcta explicación histórica in situ y mediante los instrumentos de difusión que se puedan habilitar en el futuro (finalidad, motivación, autoría, entidad que la financió, presupuesto, etc.)
  3. Se evite explícitamente mixtificar o conculcar la historia mediante el “reciclaje de los vestigios”, evitando las discordancias entre las nuevas e interesadas interpretaciones/explicaciones y sus auténticas intencionalidades y finalidades.
Ni la Cruz de los Caídos, ni el Monumento a los Caídos de la Vega Baja pretendieron o pretenden “recordar a todos los hombres y mujeres que murieron en defensa de sus ideales”. No fue esa su finalidad original; bien al contrario su intención fue exaltar el presunto heroísmo de un grupo de sublevados contra el legítimo gobierno republicano. Así debe explicarse en los carteles, polípticos y cuantos elementos informativos se editen y publiciten, integrados o no en los circuitos histórico-turísticos que pudieran habilitarse en el futuro para homenajear y dinamizar la imagen de Alicante como “ciudad de la Memoria”.
Ello sin descartar que se valore la oportunidad de trasladar los referidos memoriales a lugares de la ciudad más adecuados y/o acordes con sus propias características y/o su original intencionalidad.
Alicante, julio de 2017.

Tomado del blog de la Comisión Cívica para la recuperación de la Memoria Histórica (14 de julio de 2017).

Acerca de Comisión Cívica Alicante

La Comisión Cívica de Alicante por la Recuperación de la Memoria Histórica está compuesta por personas independientes y por los representantes de partidos, sindicatos y asociaciones entre las que están: PSPV, EUPV, PCPV, ERPV, CC.OO., UGT, CGT, STEPV, Logia Constante Alona, AACMH, AERP; PCR, FEIS, AGE, AEMHA,MRP-PV. Y más de cien artistas plásticos de toda España